Una instalación correcta es clave para garantizar la estabilidad, el confort y la durabilidad de la tarima flotante
Una base inadecuada, una mala nivelación, la falta de juntas perimetrales o la presencia de humedad pueden provocar ruidos, movimientos, juntas levantadas, deformaciones o una sensación de pisada poco estable.
Por eso, antes de instalar tarima flotante, revisamos el soporte, la base necesaria, las separaciones, los encuentros con paredes y puertas, y las recomendaciones del fabricante.
Base aislante o manta para tarima flotante
La base aislante, también conocida como manta o lámina para tarima flotante, se coloca entre el soporte y el pavimento. Su función puede variar según el producto elegido y las necesidades del proyecto.
Puede ayudar a mejorar la sensación de pisada, reducir ciertos ruidos de impacto, compensar pequeñas irregularidades dentro de los límites permitidos y proteger el comportamiento del sistema.
No todas las bases sirven para todos los suelos. La elección debe hacerse según:
- El tipo de pavimento.
- El estado del soporte.
- El uso del espacio.
- El confort acústico buscado.
- La posible compatibilidad con calefacción radiante.
- Las indicaciones del fabricante.
Una base mal elegida puede afectar al resultado final, por eso no debe tratarse como un elemento secundario.
Juntas de dilatación y separación perimetral
La tarima flotante necesita margen para comportarse correctamente ante los cambios de temperatura, humedad y uso. Por este motivo, es importante respetar las juntas perimetrales y las separaciones necesarias en encuentros con paredes, pilares, puertas u otros pavimentos.
Estas juntas permiten que el suelo pueda expandirse o contraerse sin generar tensiones indebidas.
También hay que valorar las juntas de transición entre estancias, especialmente en superficies amplias, pasos de puerta o zonas donde se combinan distintos pavimentos.
Una instalación sin las separaciones adecuadas puede favorecer levantamientos, deformaciones o problemas en las juntas.
Por qué una tarima flotante puede crujir, moverse o levantarse
Cuando una tarima flotante cruje al pisar, se mueve o presenta juntas levantadas, normalmente existe algún factor técnico que debe revisarse.
Entre las causas habituales pueden estar:
- Un soporte desnivelado o inestable.
- Humedad en la base.
- Falta de juntas de dilatación.
- Base aislante inadecuada.
- Producto no compatible con instalación flotante.
- Mala preparación del pavimento existente.
- Remates o perfiles mal resueltos.
- Exceso de tensión en puntos concretos.
En Robledor damos importancia a todos estos detalles antes de instalar, porque una buena colocación no depende solo del material visible, sino de todo lo que queda debajo y alrededor del pavimento.